Un cuento de aventuras, magia y pulseras que brillan

El Ladrón Invisible

Nico volcó su hucha: ¡CLANG! Las monedas rodaron por toda la habitación… y solo había siete.

—Esto no tiene sentido… —gruñó—. Vendí veinte pulseras ayer.

—A mí me pasa igual —dijo Lía, con los ojos muy abiertos—. Trabajo todo el día, y mi hucha siempre está casi vacía.

Bruno, medio escondido detrás de su mochila, murmuró: —Yo las vendo baratas… me da vergüenza pedir más.

Una nube de humo dorado llenó la habitación.

—¡Soy Balancina, Cazadora de Ladrones Invisibles! —anunció una mujer con túnica llena de bolsillos y gafas que se le caían por la nariz.

—¿Ladrones invisibles? —preguntaron los tres.

—¡Exacto! El malvado Señor Pérdidas roba la magia de vuestros precios. Si no aprendéis a protegerla… siempre os dejará sin ganancias.

Los Tres Monstruos Hambrientos

—Para derrotar al Señor Pérdidas —dijo Balancina—, debéis conocer a sus ayudantes.

Con un chasquido, aparecieron en una cueva llena de cristales luminosos. Tres criaturas surgieron de las sombras:

🐉 EL DRAGÓN DORMILÓN —Gigante, verde, y roncaba “doce monedas” cada vez que respiraba. —Come siempre lo mismo, vendas o no. Es como el alquiler del puesto.

🧚♂️ LOS DUENDES GOLOSOS —Pequeños, saltarines y cantando “¡más, más, más!” cuando se hacían pulseras. —Si haces diez, comen diez raciones de hilo y cuentas; si haces veinte, veinte raciones.

👻 EL FANTASMA CALCULADOR —Transparente, con una calculadora que flotaba. —Suma lo que comen los otros dos y susurra en rimas: “Dos más uno, suma tres, así tu precio al revés no es”.

—No podéis evitar que coman —explicó Balancina—, pero si sabéis cuánto… ¡podéis controlarlos!

El Experimento Desastroso

—Vamos a probar —anunció Balancina—. Haced cinco pulseras cada uno, pero sin calcular nada.

NICO (impaciente): Compró hilo barato y cuentas feas, las hizo rápido y vendió a 2 monedas.

¡CRACK! El suelo se abrió: la Trampa del Dragón Dormilón.

LÍA (perfeccionista): Compró materiales carísimos, tardó horas en cada pulsera y las vendió a 3 monedas.

¡SPLASH! Los Duendes Golosos devoraron sus ganancias.

BRUNO (tímido): Le costaba 2 monedas cada pulsera, pero las vendió a 1,50 por vergüenza.

¡WHOOOOSH! El Fantasma Calculador lo arrastró en un remolino helado.

El Rescate y la Lección Mágica

Balancina agitó su varita y los rescató.

—Nico, no calculaste tus costes. Lía, gastaste demasiado en materiales. Bruno, vendiste por debajo de lo que valía tu trabajo.

Los tres agacharon la cabeza.

—No os preocupéis. Vais a aprender el hechizo más poderoso: cómo domar a los monstruos.

El Hechizo del Puente Mágico

Ante ellos apareció un puente de cristal. Un cartel en un extremo decía “Zona de Pérdidas” y en el otro “Zona de Ganancias”. Cada peldaño era una pulsera vendida, y antorchas mágicas se encendían al avanzar.

—Para cruzarlo —explicó Balancina—, debéis alimentar primero al Dragón y a los Duendes. Luego, cada pulsera extra será oro puro.

Tres pergaminos flotaron:

PERGAMINO 1: Dragón Dormilón

Alquiler: 10 monedas

Luz: 2 monedas

Total: 12 monedas fijas

PERGAMINO 2: Duendes Golosos

Hilo: 1 moneda

Cuentas: 1 moneda

Total: 2 monedas por pulsera

PERGAMINO 3: Fantasma Calculador

Si cuesta 2 monedas y quieres ganar 1, precio mínimo: 3 monedas.

Para cruzar el puente: 6 pulseras vendidas.

La Batalla Final

—¡JAMÁS! —rugió el Señor Pérdidas, capa negra llena de agujeros.

—¡Ahora! —gritó Balancina.

NICO: “Materiales 2, gano 1… precio: 3 monedas.”

LÍA: “Materiales bonitos pero sin despilfarro.”

BRUNO: “Mi trabajo vale 3 monedas, y así lo cobraré.”

Hicieron 10 pulseras cada uno y vendieron a 3 monedas.

¡ZAS! ¡PUM! ¡CRACK!

El Señor Pérdidas se rompió en mil destellos dorados.

El Final Mágico

Costes fijos (Dragón): 12 monedas

Costes variables (Duendes): 10 × 2 = 20 monedas

Total costes: 32 monedas

Ingresos: 10 × 3 = 30 monedas

—Estamos a una pulsera de cruzar el puente —dijo Lía.

Al día siguiente vendieron una más… ¡y cruzaron! Antorchas encendidas, lluvia de monedas doradas.

Balancina sonrió:

—Recordad: “¡Monstruos llenos, puente cruzado, magia de oro asegurado!”

Y dejó un reto:

—¿Cuántos monstruos tienes que alimentar tú antes de cruzar tu puente?

Los tres amigos ya no eran solo niños que hacían pulseras… ¡eran magos empresariales!

FIN

Cuento creado por Isaac Bosch asistido por IA

Ficha Educativa para Niños y Niñas

Título:Domando a los Monstruos de los Costes

Objetivo del juego:

Aprender a identificar y controlar los “monstruos” que comen tus ganancias para que puedas cruzar el Puente Mágico hacia la zona de ganancias.

1. Conoce a tus monstruos

Dibuja o colorea a cada uno:

🐉 Dragón Dormilón – Siempre come lo mismo (costes fijos).

🧚‍♂️ Duendes Golosos – Comen más cuando haces más (costes variables).

👻 Fantasma Calculador – Dice cuánto te cuesta hacer cada producto.

2. Tus propios ejemplos

Piensa en algo que puedas vender (pulseras, galletas, dibujos…) y responde:

¿Qué gasta siempre, vendas o no? → Dragón Dormilón

¿Qué gasta más si haces más productos? → Duendes Golosos

Si sumas todo lo que gastas y lo divides entre lo que haces, ¿cuánto cuesta cada uno? → Fantasma Calculador

3. El reto del Puente Mágico

Dibuja un puente con 10 peldaños.

Escribe en cada peldaño cuántos productos vendes.

Marca con una estrella el peldaño en el que cubres todos los gastos.

Todo lo que está después… ¡son ganancias mágicas!

4. Frase mágica para recordar

“¡Monstruos llenos, puente cruzado, magia de oro asegurado!”

Ficha Educativa para Adultos Acompañantes

Título:Aplicando el Cuento a la Vida Real

Objetivo de la actividad:

Usar el cuento como introducción práctica a la contabilidad de gestión y costes, reforzando conceptos clave y fomentando habilidades de cálculo y toma de decisiones.

Conceptos clave a reforzar

Costes fijos (Dragón Dormilón)

Costes variables (Duendes Golosos)

Coste unitario (Fantasma Calculador)

Punto de equilibrio (Puente Mágico)

Actividad guiada

Identificar con el niño los costes fijos y variables de un pequeño “negocio” ficticio o real (ej. vender galletas en la escuela).

Calcular el coste unitario y compararlo con un precio de venta propuesto.

Marcar en un puente dibujado cuántas unidades hay que vender para cubrir todos los gastos.

Reflexionar sobre qué pasaría si:

Meta de aprendizaje

Que el niño comprenda que:

Hay gastos que siempre existen aunque no vendas nada.

Otros gastos dependen de cuánto produces.

El precio debe cubrir costes y dejar un margen de beneficio.

Vender más no siempre significa ganar más, si no se controla el coste.

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