Helena, exploradora de caminos
Helena tenía un mapa con el camino marcado y, aun así, decidió tomar el otro. Un cuento sobre el camino.
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Helena tenía un mapa con el camino marcado y, aun así, decidió tomar el otro. Un cuento sobre el camino.
Sara tenía nueve años, unas tijeras de cocina y una idea pequeña que no le dejaba dormir. Un cuento sobre el ingenio.
Había una vez, en un valle antiguo donde el sol tardaba en despertarse y el viento sabía contar historias, una montaña inmensa.
Había una vez un pueblo llamado CuentaClara. Allí, casi todos los adultos decían la misma frase:
En un valle donde no se veían caminos ni murallas, existía un lugar muy especial: el Castillo Invisible.
En un valle escondido entre montañas vivía Brum, un duende muy peculiar. No fabricaba juguetes, ni cuidaba flores mágicas, ni hacía travesuras como los demás.
En lo alto de una colina vivía un viejo sabio llamado Elías, conocido en todos los pueblos por una cosa muy especial: nunca olvidaba nada.
Había una vez una isla pequeña y redonda, rodeada por un mar tan azul que parecía pintado con acuarelas. En esa isla vivían niños, niñas, animales y plantas felices. No había coches, ni fábricas, ni grandes edificios…
Aquella noche de Reyes, el cielo estaba tan claro que las estrellas parecían recién lavadas. En casa de Nico, todo olía a roscón y a nervios buenos.
En un pueblo que no salía en los mapas había un mercado muy especial. No vendía frutas raras ni juguetes brillantes. Vendía cosas normales: paseos, charlas, ideas, encargos, promesas, favores, reuniones y planes para…
En el pueblo de Colina Clara, enero siempre olía a frío y a virutas de lápiz recién afilado.
Hola, soy Mateo. Y sí, voy a empezar diciendo que ayer viví el día más raro de mi vida. Todo porque mi profe, la señorita Clara, dijo que íbamos a hacer una “excursión educativa”.
En el Valle de la Escarcha, la Navidad no empezaba cuando se encendían las luces, sino cuando alguien lograba prender el Faro de la Cumbre, una pequeña torre en lo alto de la montaña que se veía desde todo el pueblo.
Había una vez, en una calle llena de olores ricos y escaparates con migas en el suelo, un panadero llamado Tomás.
En lo alto de la colina, la Fábrica de Cosas Fantásticas y un Poco Locas decidió pararse. Nada funcionaba. Ni las máquinas cantoras, ni los globos que saludaban, ni siquiera las galletas graciosas.
En un pueblo pequeño, rodeado de colinas y caminos polvorientos, vivía Nico, un niño curioso al que le encantaba preguntar cosas que hacían pensar incluso a los mayores.
En un pueblo pequeño, rodeado de montañas verdes y cabras que se creían perros, vivía Tino, un aldeano simpático… y un poco despistado. Tenía una casa pequeña, un huerto de tomates gigantes y un gallo que cantaba cuando…
(Un cuento sobre Kaizen para criaturas que quieren mejorar el mundo… empezando por ellas mismas)
Había una vez, en el Valle de los Silbidos Azules, un río joven llamado Riolín. Era un río brillante, vivaracho y un poco presumido: le encantaba correr rápido, salpicando a los patos despistados y dejando su marca en…
Cuento para mentes inquietas y corazones con ritmo.
Había una vez un pequeño osito de peluche llamado Paquete, que vivía en la Fábrica de los Sueños. Cada día veía cómo cientos de juguetes salían en cajas hacia niños de todo el mundo. Paquete soñaba con conocerlos, pero…
Había una vez una empresa muy especial llamada “El Globo Viajero”, donde trabajaban personas de muchos países distintos. Allí estaban Mei de China, Pablo de España, Amina de Marruecos, y Tomás de México. Todos querían…
Había una vez una niña llamada Clara que ayudaba a su abuelo en una pequeña fábrica de galletas. No eran unas galletas cualquiera: tenían forma de estrella y olían a canela recién molida.
Había una vez un bosque tan, tan grande que se decía que cubría toda la Tierra. En ese bosque vivían árboles de todos los tamaños y colores. Algunos eran enormes y fuertes, como el Roble del Norte; otros pequeños pero…
Había una vez un niño llamado Max, que tenía una pregunta que no dejaba de darle vueltas en la cabeza: “¿Qué seré de mayor?”
Hola, soy Max, curso 6ºB y tengo una teoría: El colegio no necesita más normas, necesita gestión de proyectos.
Un cuento sobre ideas locas, jefes gruñones y cómo cambiar el mundo sin salir de tu empresa
Un cuento sobre roedores con ideas, jefes con bigote y bocadillos que cambian el mundo.
En un rincón del mundo donde los edificios eran tan altos que acariciaban las nubes, se encontraba la Fábrica 9 —una empresa enorme y antigua, famosa por fabricar miles de cosas útiles pero aburridísimas: tornillos…
(Una historia sobre cómo montar una startup sin romper demasiadas cosas… o casi)
Lunes, 6 de noviembre – El Gran Crac
Mi nombre es Leo, y tengo un problema GIGANTE.
o cómo salvamos la empresa del ataque más pringoso del año
(IA, IoT, Blockchain, Realidad Aumentada… explicado a lo “modo aventura”)
Mi papá tiene la mejor fábrica del mundo: “Juguetes Geniales S.A.”
Me llamo Tobías y tengo el mejor negocio del mundo: “Monstruos a Medida S.A.”.
(El plan de Alex para vencer a Mateo con Business Intelligence)
Mi puesto de limonada era un tostón.
Vale, antes de empezar: este no es un castillo normal.
(o cómo casi vendí mi bocadillo por una canica azul brillante)
¡Hola! 📝 Soy Max, y esto es lo que pasó en mi aldea de Organi-qué-aburrido. (Y no, no es tan aburrida como suena. ¡YA NO!). ¡Prepárense para una aventura con un montón de garabatos y cosas secretas!
Un cuento sobre descubrir talentos, crecer en equipo y hacer que la música suene de verdad.
En lo más alto de una montaña de algodón de azúcar existía la Fábrica de Sueños, un lugar donde no se hacían zapatos ni caramelos… ¡Aquí se fabricaban los sueños más bonitos para todos los niños del mundo! 🌈
En una isla mágica, donde los arcoíris nacían de las flores y los caracoles iban en monopatín, vivían unos duendes diminutos y divertidos llamados los Trabajines. Les encantaba inventar, construir y soñar juntos.
Había una vez tres hermanas que eran tan distintas como las nubes, el sol y la luna, ¡pero se querían muchísimo!
Una aventura empresarial para jóvenes emprendedores
En un rincón escondido del mapa mágico de Merkantia, existía un lugar donde las ideas valían más que los hechizos: la Escuela de los Tesoros Invisibles.
Maya miró el frasco de monedas con un nudo en la garganta. Su tienda de limonada estaba casi vacía: ni un limón a la vista y apenas unas pocas monedas. Sus amigos se acercaban sonrientes, pero ella solo podía decir:
Nico volcó su hucha: ¡CLANG! Las monedas rodaron por toda la habitación… y solo había siete.
Cuento fantástico para descubrir el corazón de una empresa
(Un cuento para crear, soñar y que los números te diviertan)
¿Te imaginas un bosque donde los vendedores son más sabios que los búhos?
En el mágico pueblo de Mercadópolis, donde las tiendas eran tan increíbles como los sueños, existía la más especial de todas: “La Tienda del Todo Imposible”. Allí trabajaban tres amigos muy especiales:
Un cuento sobre secretos, pistas y la magia de ser encontrado
Había una vez una mochila súper especial llamada Mochi.
En Juguetilandia había una tienda con un cartel que chillaba más que un gallo madrugador: Don Ventas y sus Maravillas (des)Encantadas.
En el colorido pueblo de Cosechalia, todo el mundo vendía algo: manzanas tan rojas que parecían pintadas con témpera, panecillos que olían tan bien que hacían salivar hasta a los pájaros, y juguetes tan bonitos que…
En el diminuto y deslumbrante Pueblo Chispa, todos sus habitantes sabían un secreto: las ideas brillantesvalían más que cualquier tesoro escondido. ¡Sí, sí, más que una montaña de chocolate o una piscina de limonada…
En el pueblo de Pequeñilandia, donde el sol siempre brillaba y las risas competían con el canto de los pájaros, vivía un grupo de amigos... ¡especiales! No eran superhéroes con capas, pero sí tenían un superpoder…
Érase una vez, en Estrategilandia, un reino donde las nubes eran gráficos de ventas y los árboles daban monedas "bling-bling". Todos soñaban con ser los mejores comerciantes, ¡pero nadie sabía cómo!
Había una vez un reino lleno de ruido, olor a pan recién hecho y discusiones sobre quién vendía más. Se llamaba Emprendilandia.
¿Sabías que en el corazón de un lugar muy, muy lejano, llamado la Ciudad de los Negocios Brillantes, las empresas no son solo edificios aburridos? ¡No, no, no! ¡Aquí las empresas son seres mágicos que tienen vida propia!
En un valle escondido, entre montañas de papel reciclado y nubes con forma de ideas, vivía un castillo muy peculiar: Castillo Empresalia.
En un valle escondido, entre montañas de algodón de azúcar y ríos de limonada, vivía la gente de Mercantilandia.
Cuento para niños curiosos (y adultos que no se desconectan del todo)
Una historia para niños curiosos (y para mayores que se atreven a escuchar).
Max no era un niño cualquiera. Mientras otros solo jugaban, él… ¡intercambiaba!
Cerca de tu casa, existe ¡Un mundo mágico llamado Econolandia! Aquí, las montañas parecen gráficos, los ríos son de monedas brillantes y los árboles dan… ¡productos de todo tipo!
En un reino lejano llamado Éticor, donde las empresas eran castillos y los emprendedores valientes caballeros, existía una antigua leyenda: quien encontrara el Oro Limpio de la Montaña Espejada tendría un negocio…
En un rincón escondido entre montañas y mar, donde los mapas normales se quedan en blanco, vivía la Capitana Nora, una niña conocida en todos los mares por una sola cosa: nunca se perdía.
Martín asomó la cabeza por la ventana de su pequeña tienda. Sus juguetes de madera, hechos con cariño: marionetas que parecían bailar, trenes listos para la aventura y dominós que esperaban una torre, seguían en las…
Aina tenía una pregunta que no la dejaba dormir.
Clara fabricaba cometas en el pequeño cobertizo del jardín. No eran cometas cualquiera: las suyas parecían tener alma. Algunas brillaban con luz propia, otras rugían como dragones en pleno vuelo. Su rincón se había…
Nico quería un dron. No uno cualquiera, sino uno de esos con cámara, GPS y hélices silenciosas. Lo había visto en internet y se lo imaginaba volando por encima del parque, grabando vídeos como los que veía en YouTube…