
El pueblo que aprendió a mandar al dinero
Había una vez un pueblo llamado CuentaClara. Allí, casi todos los adultos decían la misma frase:
10 cuentos

Había una vez un pueblo llamado CuentaClara. Allí, casi todos los adultos decían la misma frase:

Había una vez, en una calle llena de olores ricos y escaparates con migas en el suelo, un panadero llamado Tomás.

En un pueblo pequeño, rodeado de montañas verdes y cabras que se creían perros, vivía Tino, un aldeano simpático… y un poco despistado. Tenía una casa pequeña, un huerto de tomates gigantes y un gallo que cantaba cuando…

Había una vez tres hermanas que eran tan distintas como las nubes, el sol y la luna, ¡pero se querían muchísimo!

Una aventura empresarial para jóvenes emprendedores

En un rincón escondido del mapa mágico de Merkantia, existía un lugar donde las ideas valían más que los hechizos: la Escuela de los Tesoros Invisibles.

Maya miró el frasco de monedas con un nudo en la garganta. Su tienda de limonada estaba casi vacía: ni un limón a la vista y apenas unas pocas monedas. Sus amigos se acercaban sonrientes, pero ella solo podía decir:

Nico volcó su hucha: ¡CLANG! Las monedas rodaron por toda la habitación… y solo había siete.

Cuento fantástico para descubrir el corazón de una empresa

(Un cuento para crear, soñar y que los números te diviertan)